viernes 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad...

Como que está de moda odiar la Navidad. Paseo por las calles y escucho a más de uno hablar sobre lo odioso de estas fechas; las calles intratables, tanto para automovilistas como para transeúntes; los precios cada vez más ridículos; los niños que gritan y se emocionan por aquel lejano Santa Claus; las mismas películas en la televisión; la tala inconsciente de pequeños pinos que sin saberlo son víctimas de nuestras tradiciones; el estrés por buscar regalos a personas que ni si quiera conoces su talla; la banalidad que significa llegar a estas fechas esperando que te regalen "algo que valga la pena". Pero la verdad es que a pesar de todas estas cosas, que la mayoría de nosotros pensamos o al menos nos pasan por la mente en algún momento, se olvidan con la llegada de Jesús y con el tan esperado intercambio.

¡Feliz Navidad!

miércoles 22 de diciembre de 2010

Renacer

Tal y como muchos de nosotros nos sentimos cuando comenzamos un nuevo proyecto, o cuando vemos reaparecer la luna después de un eclipse (tenía que mencionarla), o cuando se nos quita una cruda, así es como me siento al escribir de nueva cuenta en mi blog. Lo había dejado más de un año por circunstancias que no ameritan ser nombradas.

Podría mencionar mil y un anécdotas desde mi rompimiento con mi compañero de escritura, pero no quisiera abrumarlos, entonces simplemente como suele suceder cuando se renace comenzaré de cero.

Y entonces sólo les digo lo que Silvio canta y cómo me reflejo renaciendo una mañana:

Un hombre se levanta
temprano en la mañana,
Se pone la camisa
y sale a la ventana

Puede estar seco el día
puede haber lluvia o viento,
pero el paisaje real
la gente y su dolor
no lo pueden tapar
ni la luna ni el sol

Y así es como renacemos mi compañero y yo...

domingo 18 de octubre de 2009

hay que aprovechar el momento...

Bueno, hoy desafortunadamente desperté a las seis de la mañana con un inmenso dolor de estomago, fui exactamente seis veces al baña desde ese momento y hasta las 10 de la mañana. Como podrán imaginar no estoy de humor de estudiar, pero tengo examen de economía mañana ( si carajo estudio historia y tengo que resolver problemas como en la prepa) entonces tendré que estudiar.
Pero para que ustedes no pasen un mal rato como yo lo voy hacer, les recomendaré un libro, otra vez de Jorge Ibargüengoitia, se llama "Los relámpagos de agosto", leanlo, se centra en la época del maximato, y con gran narración nos demuestra lo que significaba la política del momento, militare, poder y traición son algunos de los puntos de toca el autor.
La verdad vale mucho la pena, se los recomiendo muchísimo. 
Y por si les gustan las novelas de intriga y asesinatos, les recomiendo "Matemos todos a Constance" de Ray Bradbury, buenísima también. además de que es de esas novelas que quieres seguir leyendo para ver en qué termina. Otra muy buena opción para quienes no tienen que estudiar para algún examen para mañana.

martes 22 de septiembre de 2009

No pares sigue sigue...

Me pareció pertinente titular este segmento con una frase de las librerías Ghandi ya que hoy les recomendaré dos novelas muy buenas que acabo de leer.

La primera es de Jorge Ibargüengoitia, se llama "Los pasos de López" y es básicamente del movimiento de Independencia mexicano, pero lo narra desde una perspectiva más humana, más creíble y no tan heroica ni tan perfecta. Me parece que es una muy buena opción para comenzar a abrir los ojos en cuanto a nuestros grandes héroes de la Independencia, en este caso comenzando con Hidalgo y algunos otros que ya se irán dando cuenta.

El segundo libro es de Santiago Roncagliolo y se llama “ Abril rojo" y se sitúa en una zona del Perú, nos narra la historia de un fiscal llamado Félix Chacaltana, este es investigador de asesinatos y justo de eso se trata el libro, de la averiguación que lleva acabo el fiscal de una serie de asesinatos los cuales parecen estar relacionados con un viejo conocido de todos: la agrupación Sendero Luminoso. Una excelente novela con un muy buen final.

Les recomiendo que lean cualquiera de estas dos novelas o mejor aun las dos

jueves 17 de septiembre de 2009

Libertad

Hoy mientras hago la tarea, recuerdo uno de los poemas mas bellos que he leido y que además con el cual me identifico, se llama Libertè o Libertad es de Paul Eluard, uno de mis poetas favoritos. En fin aquí se los dejo:

Libertad
Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre
Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre
Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre
Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre
Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre
Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre
Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre
Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre
Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre
Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre
Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre
Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre
Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre
Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre
Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre
Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre
Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre
Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre
Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre
Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre
Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad

martes 28 de julio de 2009

cuento

Ahé les dejo n cuento que hice hace ya tiempo, el titulo se hila con la historia, y es el titulo de otro cuento de un escritor que fue mi maestro Eduardo Antonio Parra. Mi cuento no es nada parecido al de él, leanlo y comentenme que les parece

No más no me quiten lo poquito que traigo...

A penas lo dijo y al sargento le cambiaron los ojos: de la cachondes burlona que le desbordaba los parpados mientras le metía mano por el escote pasó a una mirada dura, llena de suspicacia. Estúpida. ¿Cómo fue a escapársele semejante babosada? Si no venían por dinero. Ellos sólo pasaban por su cariñito como cualquier noche, sobre todo en invierno, cuando el frío engarrota los músculos y hay que mover el cuerpo para entrar en calor.

El sargento, quien era un hombre alto, fornido, de carácter fuerte, casi machista, y sobre todo muy poco paciente. No se lo pensó dos veces y sacando la mano de aquel delicado y caliente cuerpo, golpeo con tal fuerza, aquella silueta femenina, que fue a dar al otro extremo de la habitación ¡Jamás vuelvas a decirnos semejante estupidez! ¿No te das cuenta que gracias a nosotros tienes lo que tienes? Le dijo el sargento, con una voz similar a la que hacía cuando mandaba castigar a los soldados indisciplinados que no lo obedecían. Pero qué se ha creído esta chiquilla del demonio. Pensó. Todavía que nosotros cuidamos su changarrito, y le hacemos un favor al despojarla de esa calentura. Todavía se digna a pedirnos semejante pendejada. Mira mi niña. Le dijo con un tono sarcástico y burlón. Lo único que tu traes, que me importa quitarte, son esos calzonzotes de abuela. Así que cállate, y has lo que sabes. Ella, sumisa como la noche anterior, y como todas las noches pasadas, se puso de pie, caminó hasta donde estaba el sargento. Lo miró, le cerro el ojo, sonrío, y le dijo con un acento pueblerino. Perdóneme mi sargento, yo sé que usted es todo lo que tengo. Por favor no se enoje conmigo. Sabe cuanto lo quiero, y… no había terminado de suplicar, cuando el sargento la sujetó del brazo, la atrajo hacia su cuerpo, la miró directo a los ojos, y la besó como si fuera el último beso que fuera a dar en toda su vida. No más no se me apendeje. Le dijo él. Ahora, écheles una mano a mis soldados, que vienen cansados y deseosos de usted.

No le tomó más de una hora satisfacer a los catorce soldados que habían esperado afuera, con ansia su turno. Cuando terminó con ellos, se acerco a su sargento y le dijo. Ahora va usted. Ya sabe como me gusta. Demuéstreme su rango pues. Y rífese como los grandes. El sargento se paró, la miró de reojo. No dijo nada y subió. Ella le siguió. Mientras subía, el sargento alcanzó a notar que la mujer se miraba los senos. Ya sé qué es lo que quieres mi reina. Pensó. Esos pechos tuyos, me los comeré con tal furia, que vas a gozar como nunca.

En cuanto llegaron al cuarto de ella, el sargento comenzó a desnudarse, ella le pidió que no se apresurara, que debía ir al baño, pero que se pusiera cómodo, por que jamás volvería a tener una noche como la que tendría ese día. Ps ya veremos. Dijo el sargento con seguridad. Se lo aseguro mi sargento, ni una noche más como esta. Al salir ella del baño, él la esperaba con un deseo casi interminable, la deseaba, quería despojarla de aquellas faldas largas y holgadas, quería tocarla, sentirla; anhelaba besarle todo el cuerpo, estremecerla, regodearse en sus senos enormes. Quería tanto hacerle el amor. Vente con tu sargento. Sabes cuanto te deseo y te amo. Esta vez, el sargento lo había dicho con tal delicadez, que su voz pareció un susurro dentro del cuarto. Ella se recostó junto a él. No lo vio ni de reojo. pero sabía perfectamente cuales eran los gestos y la posición que tenía el sargento. Ahora si mi sargento. Quíteme este pinché frío que traigo. Y así comenzaron. Uno hacía el amor, la otra se quitaba el frío de invierno.

Habiendo terminado, y cuando el sargento estuvo completamente exhausto. Ella se levantó. Se dirigió al baño, no tardo más de diez segundos. El sargento apenas la vio salir del baño, notó que prestaba demasiada atención a sus senos. Soy todo un semental carajo. Se dijo a él mismo con una satisfacción inigualable. Y entonces volvió a dormir. Al despertar, ya con las energías recargadas, se dio cuenta que se encontraba absolutamente solo en la habitación. Enseguida supo, que ella se había marchado. ¿a dónde iría? ¿por qué se había marchado? Se preguntó. Bajó las escaleras como si huyera de alguien, no había terminado de abotonarse la camisa, cuando se detuvo. Entonces se dio cuenta. Esa perra. Pensó. Maldita estúpida, me ha engañado. Corrió entonces a su campamento. Preguntó por ella a todos los soldados a su cargo. Nadie la había visto desde la noche anterior. Uno de los soldados le preguntó al sargento, por qué la buscaba con tanta desesperación. Él ignoró la pregunta. Sólo podía pensar en cómo lo había engañado aquella mujer a la que había llamado con tantos insultos. No podía imaginarse que esa india, lo hubiera manipulado durante todo un año entero. Y entonces recordó esas palabras que lo habían hecho enfurecer la noche anterior: no más no me quiten lo poquito que traigo. Esa estúpida me había usado para poder salir del pueblo con…