Pareciera que las consecuencias de la influenza no son tan graves en las personas, es decir individualmente hablando, como lo son en la sociedad en general. Y lo digo basándome en hechos acontecidos a lo largo de la epidemia que desafortunadamente tuvo lugar en México, que insisto y ratifico, pudo haber sucedido en cualquier parte del mundo.
Y es que qué decir de los gobiernos de aquellos países "amigos" que cancelaron todos los vuelos y cerraron sus fronteras a nuestros compatriotas, o qué decir de los chinos que trataron como ratas de laboratorio a mexicanos completamente sanos, o de los haitianos, que según palabras de nuestro "querido" presidente Felipe Calderón, se están muriendo de hambre, y a pesar de ello, regresaron un cargamento de comida que mando nuestro gobierno.
Entonces ya no entendí nada, porque resulta ahora, que los únicos dos países que realmente nos han apoyado son España, quienes irónicamente en el siglo XVI, trajeron una de las epidemias más fuertes que se han dado en México, y nuestro amado y siempre querido vecino del norte, los Estaos Unidos de Norteamérica, quienes cabe decir el apoyo es superfluo, ya que hasta playeras están haciendo.
Pero entonces sólo queda una cosa por decir, qué pasa con el famosísimo y tan defendido pensamiento de que todos contra el racismo. Y es importante decir, que si vamos a pedir un trato justo y no racista fuera de México, tenemos que comenzar no siéndolo nosotros mismo, y pidiendo a nuestras autoridades y gobernantes, que moderen su lenguaje y sus declaraciones, que lo único que hacen, es avivar las llamas del odio a los chilangos.