martes, 28 de julio de 2009

cuento

Ahé les dejo n cuento que hice hace ya tiempo, el titulo se hila con la historia, y es el titulo de otro cuento de un escritor que fue mi maestro Eduardo Antonio Parra. Mi cuento no es nada parecido al de él, leanlo y comentenme que les parece

No más no me quiten lo poquito que traigo...

A penas lo dijo y al sargento le cambiaron los ojos: de la cachondes burlona que le desbordaba los parpados mientras le metía mano por el escote pasó a una mirada dura, llena de suspicacia. Estúpida. ¿Cómo fue a escapársele semejante babosada? Si no venían por dinero. Ellos sólo pasaban por su cariñito como cualquier noche, sobre todo en invierno, cuando el frío engarrota los músculos y hay que mover el cuerpo para entrar en calor.

El sargento, quien era un hombre alto, fornido, de carácter fuerte, casi machista, y sobre todo muy poco paciente. No se lo pensó dos veces y sacando la mano de aquel delicado y caliente cuerpo, golpeo con tal fuerza, aquella silueta femenina, que fue a dar al otro extremo de la habitación ¡Jamás vuelvas a decirnos semejante estupidez! ¿No te das cuenta que gracias a nosotros tienes lo que tienes? Le dijo el sargento, con una voz similar a la que hacía cuando mandaba castigar a los soldados indisciplinados que no lo obedecían. Pero qué se ha creído esta chiquilla del demonio. Pensó. Todavía que nosotros cuidamos su changarrito, y le hacemos un favor al despojarla de esa calentura. Todavía se digna a pedirnos semejante pendejada. Mira mi niña. Le dijo con un tono sarcástico y burlón. Lo único que tu traes, que me importa quitarte, son esos calzonzotes de abuela. Así que cállate, y has lo que sabes. Ella, sumisa como la noche anterior, y como todas las noches pasadas, se puso de pie, caminó hasta donde estaba el sargento. Lo miró, le cerro el ojo, sonrío, y le dijo con un acento pueblerino. Perdóneme mi sargento, yo sé que usted es todo lo que tengo. Por favor no se enoje conmigo. Sabe cuanto lo quiero, y… no había terminado de suplicar, cuando el sargento la sujetó del brazo, la atrajo hacia su cuerpo, la miró directo a los ojos, y la besó como si fuera el último beso que fuera a dar en toda su vida. No más no se me apendeje. Le dijo él. Ahora, écheles una mano a mis soldados, que vienen cansados y deseosos de usted.

No le tomó más de una hora satisfacer a los catorce soldados que habían esperado afuera, con ansia su turno. Cuando terminó con ellos, se acerco a su sargento y le dijo. Ahora va usted. Ya sabe como me gusta. Demuéstreme su rango pues. Y rífese como los grandes. El sargento se paró, la miró de reojo. No dijo nada y subió. Ella le siguió. Mientras subía, el sargento alcanzó a notar que la mujer se miraba los senos. Ya sé qué es lo que quieres mi reina. Pensó. Esos pechos tuyos, me los comeré con tal furia, que vas a gozar como nunca.

En cuanto llegaron al cuarto de ella, el sargento comenzó a desnudarse, ella le pidió que no se apresurara, que debía ir al baño, pero que se pusiera cómodo, por que jamás volvería a tener una noche como la que tendría ese día. Ps ya veremos. Dijo el sargento con seguridad. Se lo aseguro mi sargento, ni una noche más como esta. Al salir ella del baño, él la esperaba con un deseo casi interminable, la deseaba, quería despojarla de aquellas faldas largas y holgadas, quería tocarla, sentirla; anhelaba besarle todo el cuerpo, estremecerla, regodearse en sus senos enormes. Quería tanto hacerle el amor. Vente con tu sargento. Sabes cuanto te deseo y te amo. Esta vez, el sargento lo había dicho con tal delicadez, que su voz pareció un susurro dentro del cuarto. Ella se recostó junto a él. No lo vio ni de reojo. pero sabía perfectamente cuales eran los gestos y la posición que tenía el sargento. Ahora si mi sargento. Quíteme este pinché frío que traigo. Y así comenzaron. Uno hacía el amor, la otra se quitaba el frío de invierno.

Habiendo terminado, y cuando el sargento estuvo completamente exhausto. Ella se levantó. Se dirigió al baño, no tardo más de diez segundos. El sargento apenas la vio salir del baño, notó que prestaba demasiada atención a sus senos. Soy todo un semental carajo. Se dijo a él mismo con una satisfacción inigualable. Y entonces volvió a dormir. Al despertar, ya con las energías recargadas, se dio cuenta que se encontraba absolutamente solo en la habitación. Enseguida supo, que ella se había marchado. ¿a dónde iría? ¿por qué se había marchado? Se preguntó. Bajó las escaleras como si huyera de alguien, no había terminado de abotonarse la camisa, cuando se detuvo. Entonces se dio cuenta. Esa perra. Pensó. Maldita estúpida, me ha engañado. Corrió entonces a su campamento. Preguntó por ella a todos los soldados a su cargo. Nadie la había visto desde la noche anterior. Uno de los soldados le preguntó al sargento, por qué la buscaba con tanta desesperación. Él ignoró la pregunta. Sólo podía pensar en cómo lo había engañado aquella mujer a la que había llamado con tantos insultos. No podía imaginarse que esa india, lo hubiera manipulado durante todo un año entero. Y entonces recordó esas palabras que lo habían hecho enfurecer la noche anterior: no más no me quiten lo poquito que traigo. Esa estúpida me había usado para poder salir del pueblo con…

Entre el odio y el odio...

Hoy seré franco con ustedes, me siento de la chingada. Hoy tenía una entrevista con la Doctora con la que trabajo y de quien soy becario y no me pude presentar, de ahí iba ir a ver a mi chica ( Te amo jeje), iríamos a ver Harry Potter de la cual me dicen que no está tan buena, que según es más una historia de amor, tirándole a telenovela de Televisa, aun así soy fan y quiero verla, tal vez saliendo iríamos a su casa y ahí estaríamos sin hacer nada más que ver la tele o platicando; sin embargo nada de eso se cumplirá, al menos no hoy, esté día me atacó un maldito virus que se hace llamar gripa, ese maldito virus les he de contar le agrada mucho mi cuerpo ya que seguido me ataca, pero hoy justo hoy me atacó de una manera brutal, no puedo levantarme de cama, tengo demasiado fluido nasal y me revienta la garganta…

Así que hoy yo decreto el día de odiar con toda el alma al virus de la gripa… Te Odio!!

lunes, 20 de julio de 2009

Resucitación...

Son exactamente las dos y cincuenta y un minutos, y hoy lunes veinte de julio del dos mil nueve, vuelvo a escribir en mi blog.

Como todos aquellos que me llegaron a seguir saben, este blog fue creado gracias a la influenza, desgraciadamente para el blog, en cuanto termino la misma, también terminó la vida del blog, sin embargo hoy quiero volver a escribir, hoy lo resucitare y haré un mejor trabajo con él. Volveremos a ser amigo, y volveré a escribir cosas tontas, estúpidas e irreverentes.


Espero me vuelvan a leer y seguiré tratando de revivir a este pobre y moribundo blog...