Como que está de moda odiar la Navidad. Paseo por las calles y escucho a más de uno hablar sobre lo odioso de estas fechas; las calles intratables, tanto para automovilistas como para transeúntes; los precios cada vez más ridículos; los niños que gritan y se emocionan por aquel lejano Santa Claus; las mismas películas en la televisión; la tala inconsciente de pequeños pinos que sin saberlo son víctimas de nuestras tradiciones; el estrés por buscar regalos a personas que ni si quiera conoces su talla; la banalidad que significa llegar a estas fechas esperando que te regalen "algo que valga la pena". Pero la verdad es que a pesar de todas estas cosas, que la mayoría de nosotros pensamos o al menos nos pasan por la mente en algún momento, se olvidan con la llegada de Jesús y con el tan esperado intercambio.
¡Feliz Navidad!